Expropiaciones:¿Somos realmente dueños de nuestra vivienda?

La Ley de Expropiación Forzosa, aprobada por Francisco Franco el 16 de diciembre de 1954, tiene 141 artículos, e implica la “transmisión” del derecho de propiedad de un particular a la Administración, que puede apropiarse de determinados bienes independientemente del consentimiento del dueño.
Puesto que la expropiación se rige por una ley aprobada hace más de 50 años, algunos de sus artículos han sido modificados para adaptarse a los nuevos tiempos.

Se puede expropiar cualquier tipo de bien y/o derecho, de manera que la expropiación no sólo afecta a terrenos y edificios, sino que comprender cualquier forma de privación de la propiedad privada o de derechos o intereses patrimoniales legítimos.

¿Cuál es el procedimiento de expropiación?

El procedimiento comienza con la declaración de utilidad pública o de interés social del bien. Esta declaración se ha de realizar siempre mediante ley o acuerdo del Consejo de Ministros, excepto en aquellos casos en los que se trate de terrenos o inmuebles “imprescindibles” para que la Administración lleve a cabo sus proyectos, para que este paso sea efectivo se debe notificar de forma legal a los afectado, estos no podrán oponerse a la expropiación, sí pueden, en vía administrativa y posteriormente ante los tribunales de lo Contencioso, cuestionar la declaración de utilidad pública o la acreditada necesidad de ocupación.

Si a pesar de las alegaciones la Administración decidiera expropiar, la resolución que acuerde la expropiación podrá ser objeto, en vía administrativa, de recurso de reposición, cuando se trate de una Administración local, o de alzada, si se trata de una Administración autonómica o estatal.

Una vez confirmada la expropiación, el propietario tiene derecho a recibir una indemnización, lo que se conoce con el nombre de ‘justo precio’ o ‘justiprecio’, también puede cambiarse su propiedad por otra, que en la mayor parte de las ocasiones no suele ser del mismo nivel que la que ya poseía.

El proceso de expropiación puede prolongarse durante varios años hasta que se llega a un acuerdo sobre el justo precio, aunque eso no significa que la expropiación termine ahí, de hecho existe otro concepto interesante a destacar, que es la reversión expropiatoria consistente en que si un terreno se hubiera expropiado para construir una estación de tren o un cuartel, por ejemplo, y con el paso del tiempo estas instalaciones dejaran de funcionar, supondría el cese de la necesidad de ocupación y/o la utilidad publica, y el propietario expropiado o sus herederos podrían hacer uso del derecho a la reversión expropiatoria, que en resumidas cuentas consiste en la devolución del terreno o bien al propietario.

Triste y desolador, es ser conscientes de que hoy en día, por mucho que paguemos nuestros impuestos, podamos perder nuestros bienes más preciados y rememorados, ante la impotencia de nuestros ojos:

“Las expropiaciones son más que habituales en nuestro país y están a la orden del día, puesto que son necesarias para que las administraciones públicas presten servicios a los ciudadanos”. “No es posible dar una cifra, tan siquiera orientativa, de las que se llevan a cabo, puesto que son muchas y muy distintas entre sí, pero no nos debe caber ninguna duda de que, cada vez que veamos una obra pública del tipo que sea (carreteras, puentes, edificios públicos, etc.), se habrán llevado a cabo expropiaciones para poder realizarla”

(abogado Marcos Pascual, especialista en derecho administrativo)

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